


La culpa, como casi siempre, no la tiene la industria farmacéutica. Pasa que es uno de los mayores mercados bursátiles del momento, pasa que los tratamientos tienen un enfoque más sociocultural y menos médico y que han redefinido el término curar. Pero a fin de cuentas la culpa es nuestra, de los occidentales. Las empresas, empresas son y eso ya era así mucho antes de que se implantara silicona en las tetas. Por lo tanto, somos nosotros los que queremos tener menos lorzas, menos arrugas, menos colesterol, ser inmortales y todo ello con el pene bien erecto. No se ría porque a la parte sur del planeta no les hace ni puta gracia.
Tuberculosis, paludismo, malnutrición, venéreas…enfermedades que corresponden a un 90% de enfermos en el mundo, en su mayoría a países subdesarrollados y en total, menos del 10% son los gastos en investigación que se les destinan. Es lógico aquí tenemos otras patologías como la calvicie, la depresión pos vacacional o la cirrosis alcohólica que se combaten con las denominadas drogas del bienestar.
¿Y qué pasa con los médicos? ¿Qué son unos cabrones? No, hombre, al menos no la gran minoría. Yo soy más de las que pienso que son unos mandados, se adaptan a los resultados que llegan tras arduas investigaciones y extienden la receta. Ya saben: tómese una cada ocho horas, ya verá que bien…a nosotros nos da lo mismo que sea Algidol que Frenadol que para eso termina igual, pero a las empresas no. Y tenemos suerte que si las cosas fueran muy mal, sería tome uno pero cada cuatro horas.
Y sin embargo, nos pasamos la vida protestando por la sanidad. Que si es muy lenta, que si te prescriben pero ni te escuchan, que me cago en la seguridad social…Y claro se reclaman más fondos y el gobierno da más fondos; pero recorta educación, seguridad y lo que haga falta y lo que es peor, la industria farmacéutica va a seguir fabricando lo que más rentabilidad le de, es decir, Viagra.
En realidad el problema es que no hay médicos como House. A House le importan tus dolencias (si son lo suficiente graves, es decir, si no lo son es que no estás muy malo), House es perseverante (si no encuentra nada, te medica con todo lo posible hasta ir descartando), House utiliza la psicología para convencer (“Si deja que el niño palme a los 15 años no tendrá que comprarle un coche nuevo a los 16”); House, además es sexy y nada pedante (“Dios habla con él. Sería una arrogancia creerme mejor que Dios”).
En definitiva, House es el médico que todos queremos, pero de momento nos tememos que conformar con pagar porque te atiendan medio bien y el Tercer Mundo se tiene que joder porque ni siquiera lo atiendan. Pero ¿Saben qué? Me da igual porque ahora mismo me voy a tomar una Aspirina; y no porque el tema me genere dolor de cabeza, sino porque me duelen las uñas de tanto teclear y como ahora la Aspirina arregla tanto un roto como un descosido….eso sí, hasta que la industria farmacológica se de cuenta de que eso, tampoco es rentable.
Tuberculosis, paludismo, malnutrición, venéreas…enfermedades que corresponden a un 90% de enfermos en el mundo, en su mayoría a países subdesarrollados y en total, menos del 10% son los gastos en investigación que se les destinan. Es lógico aquí tenemos otras patologías como la calvicie, la depresión pos vacacional o la cirrosis alcohólica que se combaten con las denominadas drogas del bienestar.
¿Y qué pasa con los médicos? ¿Qué son unos cabrones? No, hombre, al menos no la gran minoría. Yo soy más de las que pienso que son unos mandados, se adaptan a los resultados que llegan tras arduas investigaciones y extienden la receta. Ya saben: tómese una cada ocho horas, ya verá que bien…a nosotros nos da lo mismo que sea Algidol que Frenadol que para eso termina igual, pero a las empresas no. Y tenemos suerte que si las cosas fueran muy mal, sería tome uno pero cada cuatro horas.
Y sin embargo, nos pasamos la vida protestando por la sanidad. Que si es muy lenta, que si te prescriben pero ni te escuchan, que me cago en la seguridad social…Y claro se reclaman más fondos y el gobierno da más fondos; pero recorta educación, seguridad y lo que haga falta y lo que es peor, la industria farmacéutica va a seguir fabricando lo que más rentabilidad le de, es decir, Viagra.
En realidad el problema es que no hay médicos como House. A House le importan tus dolencias (si son lo suficiente graves, es decir, si no lo son es que no estás muy malo), House es perseverante (si no encuentra nada, te medica con todo lo posible hasta ir descartando), House utiliza la psicología para convencer (“Si deja que el niño palme a los 15 años no tendrá que comprarle un coche nuevo a los 16”); House, además es sexy y nada pedante (“Dios habla con él. Sería una arrogancia creerme mejor que Dios”).
En definitiva, House es el médico que todos queremos, pero de momento nos tememos que conformar con pagar porque te atiendan medio bien y el Tercer Mundo se tiene que joder porque ni siquiera lo atiendan. Pero ¿Saben qué? Me da igual porque ahora mismo me voy a tomar una Aspirina; y no porque el tema me genere dolor de cabeza, sino porque me duelen las uñas de tanto teclear y como ahora la Aspirina arregla tanto un roto como un descosido….eso sí, hasta que la industria farmacológica se de cuenta de que eso, tampoco es rentable.




