¿ Se acuerdan ustedes del olor a rosas, la visión de la superficie totalmente limpia, el ruido de la cisterna y el tacto del papel limpio en las manos? Estas eran las múltiples sensaciones que acariciaban nuestros sentidos hace dos meses en los baños públicos ubicados en la concurrida zona del Parque de San Lázaro.
Claro que desde entonces, la percepción de nuestros sentidos es bien diferente. Les voy a contar una pequeña anécdota que bien le podía haber pasado a cualquier viandante:
Llevaba un rato con unas ganas tremendas de hacer mis necesidades y puesto que estaba muy cerca de los baños públicos, no lo pensé dos veces. Cuando bajaba los dos peldaños que separan la calle de los servicios, un olorcillo un tanto pestilente y nauseabundo se escapaba de los retretes impregnando el pequeño habitáculo. Hice esfuerzos por no respirar demasiado y, siempre muy precavida decidí coger algo de papel, cuál fue mi sorpresa cuando del desnudo cartón apenas quedaban unos restos. Un poco mosca decidí petar en la puerta donde habitualmente estaba la señora encargada de los lavabos, pero no estaba. No estaba y yo me meaba. Tranquila__pensé, creo que traigo unos pañuelos en el bolso. Ya acostumbrada al olor abrí una de las puertas y pude comprobar de donde procedía: tanto el inodoro como sus alrededores estaban cubiertos por las heces de alguien que estaba más apurado que yo. Con una expresión de tremendo asco que no podía ver reflejada en el espejo debido a lo descuidado que estaba, entré en otro excusado, pero en su interior flotaban los deshechos de una menstruación cercana. Muy enfadada y en un intento desesperado por mear, probé suerte en el tercero y último retrete. A simple vista parecía limpio, muy contenta me giré para pasar la cerradura y así evitar que algún hombre despistado se confundiera de dependencia, cuando observé que tal lujo no existía. ¡No podía preservar mi intimidad! Así que; a punto de explotar me dirigí a un bar, pagué 1,50€ por un agua que no iba a beber y aunque no muy a gusto meé aliviada.
Por eso desde aquí quiero denunciar lo que me parece un total despotismo por parte del ayuntamiento de cara a la ciudadanía: ¡ Señor alcalde un poquito de por favor!
lunes, 5 de mayo de 2008
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